-El agua no puede ser herramienta de control político.
-La reforma afecta al campo, a las familias, a negocios, jóvenes y PYMES.
El Grupo Parlamentario del PAN advirtió que la iniciativa del gobierno federal para expedir una nueva Ley de Aguas representa un retroceso que pone en riesgo el acceso al agua para comunidades, familias, productores, negocios
y jóvenes, al tratarse de una reforma centralista, recaudatoria y diseñada para el control político, no para resolver la crisis hídrica del país.
Desde el podio del Palacio Legislativo, el coordinador Elías Lixa Abimerhi señaló que esta reforma “lejos de garantizar derechos, concentra el agua
en manos del gobierno y excluye a quienes todos los días viven la escasez”. Añadió que la propuesta fue construida sin diálogo real y con una visión que “castiga al que trabaja y premia la discrecionalidad”.
El diputado Francisco Pelayo subrayó que el PAN rechaza esta reforma porque desmantela el uso agrícola, ganadero y acuícola, elimina la transmisión de derechos y reduce concesiones a permisos temporales. “El campo no puede funcionar con permisos al vapor ni con la incertidumbre de que mañana la Conagua decida quién sí y quién no puede producir”, advirtió.
En su intervención, el diputado Agustín Rodríguez recordó que el abandono del campo también afecta directamente a las familias y consumidores: “si se frena la producción, se encarece la comida y se afecta la mesa de los mexicanos”. Denunció que el gobierno ha recortado más de 105 mil millones de pesos en siete años, mientras criminaliza a productores, persecución que
“no solo es injusta, sino peligrosa en un contexto de inseguridad y violencia”.

