-LOS CHILENOS NO AGUANTARON LA INSEGURIDAD Y LA INMIGRACIÓN ; GANÓ LA «MANO DURA»
BOGOTÁ (apro).- El candidato del ultraderechista Partido Republicano, José Antonio Kast, quien reivindica la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), ganó este domingo los comicios presidenciales en Chile con el 58.6% de los votos, 17.2 puntos porcentuales por arriba de la abanderada centroizquierdista Jeanette Jara.
Según los resultados del Servicio Electoral de Chile (Servel, que incluyen el escrutinio del 83% de las mesas de votación, la amplia diferencia entre ambos candidatos hace irreversible la victoria de Kast.
En la primera vuelta electoral del mes pasado, Jara, candidata de la coalición centroizquierdista Unidad por Chile, obtuvo el 26.6% de los votos, mientras que Kast se quedó con el 24.1% de los sufragios.
En esta segunda vuelta, Kast se benefició de los votos de otros candidatos derechistas que compitieron en la primera vuelta: Evelyn Matthei, Johannes Kaiser y Franco Parisi, que en conjunto obtuvieron las dos terceras partes de los sufragios.
Kast, un abogado de 59 años de larga trayectoria política en la derecha tradicional –con la que rompió– y luego en la extrema derecha, encabezará a partir del 11 de marzo próximo un gobierno que aspira a enfrentar con medidas de mano “muy dura” los fenómenos de la inseguridad y la inmigración, que son los que más preocupan a los chilenos.
El exdiputado y tres veces candidato presidencial, incluida esta contienda, deberá sin embargo pactar con el Congreso bicameral –donde no cuenta con mayorías calificadas– para aprobar las iniciativas que ha prometido impulsar, como declarar delito el ingreso irregular de extranjeros al país.
Según la última medición oficial, que data de 2023, en Chile radican 1.9 millones de extranjeros que representan cerca del 10% de la población del país. Más de 130 mil se encuentran en situación irregular y la mayoría de ellos son venezolanos.
Los ejes de la campaña de Kast fueron, precisamente, la inseguridad, la migración y la austeridad gubernamental. Ha propuesto un recorte de seis mil millones de dólares en el gasto fiscal, lo que para muchos expertos implicaría una disminución considerable del gasto social orientado a los sectores más vulnerables.
En cambio, propone recortar el impuesto corporativo a las empresas del 27% al 23%.
La profesora de ciencia política de la Universidad de Chile Claudia Heiss ha dicho que la llegada de Kast al poder marcaría “un claro giro hacia el conservadurismo y el autoritarismo” ya que el político ultraconservador defiende los valores de la dictadura pinochetista y tiene posturas extremistas que cuestionan el Estado de derecho y la separación de poderes.
Heiss considera, sin embargo, que lo que haga Kast como presidente va a depender de los límites que le pongan las élites económicas y los partidos de la derecha tradicional, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), que son mucho más moderados que el candidato ganador y cuentan con importantes bancadas en el Congreso.
Por eso no ha sorprendido el tono conciliador que ha mostrado el fundador del Partido Republicano en las últimas semanas. Incluso esta mañana, al acudir a votar, dijo a periodistas que gane quien gane tendrá que gobernar para todos los chilenos y que los principales problemas del país «no tienen color político».

